Carboxiterapia

El tratamiento médico estético conocido como la carboxiterapia, es una de las técnicas más eficaces que ofrecen los centros de medicina estética al momento de tratar con pacientes que presentan pequeñas arañitas vasculares, celulitis y flacidez.

Este método garantiza una evolución y mejoría en la salud y apariencia de la piel a través de las propiedades que ofrece el dióxido de carbono.

¿Cómo funciona?

El especialista que le realizará el tratamiento, utilizará unas pequeñas agujas para inyectarle una dosis de CO2 sobre el área que desea restaurar.

El dióxido de carbono que ha penetrado su epidermis impulsará la oxidación de los ácidos grasos, minimizando la presencia de imperfecciones en su cuerpo.

¿Cuáles son sus beneficios de la carboxiterapia?

Entre las ventajas destacan las siguientes:

  • Minimiza la posibilidad de aparición de estrías y atenúa el color de las existentes.
  • Reduce medidas.
  • Produce una neoangiogénesis, o sea, aumenta la circulación linfática promoviendo la oxigenación del tejido y el drenaje de toxinas, lo que mejora la celulitis.
  • Regenera la apariencia de la piel.
  • Reactiva el colágeno y la elastina
  • Posee un poder antiséptico, lo que permite que combatir infecciones como el acné.

¿En cuánto tiempo se ven los resultados?

Este tipo de métodos necesitan de mucha constancia por parte del paciente, puesto que sus efectos son garantizados, siempre que se cumpla con responsabilidad cada sesión.

La cantidad de sesiones a realizar varía, el número dependerá de la gravedad del caso.

Sin embargo la mayoría de las personas que se han tratado con la carboxiterapia han confesado que los cambios se empiezan a manifestar aproximadamente entre la quinta u octava sesión, realizándolas con una frecuencia de una a dos sesiones semanales.

¿Cuáles son sus efectos secundarios?

Es común que los pacientes antes de iniciar su tratamiento, tengan cierto temor o dudas. 

Puesto que es algo nuevo para ellos que se use el dióxido de carbono con fines estéticos, por ende quieren conocer cuáles podrían ser los efectos secundarios que quizás experimenten.

Estos son algunos de los efectos secundarios:

  • Ligero dolor al momento de entrar el gas en la piel.
  • Aumento de la temperatura corporal y en algunos casos picor.
  • Presencia de color rojo en la piel por la activación del sistema circulatorio.
  • Posible aparición de hematomas en las zonas trabajadas.
  • Pesadez  momentánea en el área tratada.

Recomendaciones

Ante todas las inquietudes que pueda tener, lo más importante será dirigirse a una fuente confiable y evitar caer en rumores, o prestar atención a falsas creencias.

En este caso, lo más indicado para usted es manifestarle sus miedos y dudas al médico quien le practicará el tratamiento.

Antes del tratamiento

  • Defina sus objetivo y evite tener expectativas falsas, puesto que existe la creencia errónea que la carboxiterapia permite perder peso.
  • Recuerde que la carboxiterapia ayuda a reducir sus medidas, pero no es un método para adelgazar.
  • En las mujeres no es aconsejable realizar esta terapia cuando tenga la menstruación, su umbral del dolor será más sensible.
  • Tenga en claro que el tiempo de duración de una sesión varía según cada paciente.
  • Evite fumar durante el tratamiento.
  • Es preferible que acuda sin maquillaje si la zona a tratar está ubicada en su rostro o con cremas corporales.

Después del tratamiento

Una vez que finaliza la carboxiterapia, no todo termina allí, ahora sigue el cuidado de su piel, para asegurar mejores resultados.

Estos son algunas recomendaciones que puede seguir luego de realizarse esta técnica:

  • Aplíquese una crema termoactiva.
  • No necesita reposo, pero intente no esforzarse ni exponerse al sol, al menos durante dos horas.
  • Hidrátese lo mejor que pueda, esto le permitirá mejorar su sistema circulatorio.
  • Podría vendarse o fajarse si lo desea, pero asegúrese de no colocarlos muy ajustados.
  • Utilice  protector solar.
  • Ingiera por lo menos 2 litros de agua diarias y evite el consumo de bebidas gaseosas, bebidas negras, azúcares y harinas refinadas, sal, dulces, alimentos con alto contenido de grasas y aderezos.