Hilos de dermosustentación

Cuando nos hablan sobre las alteraciones físicas y estéticas que pueden llegar a producirse en nuestro cuerpo a causa del envejecimiento, seguramente lo primero que se nos vendrá a la mente serán los cambios que sufre nuestra piel, pues son los signos del paso del tiempo que más notorios se hacen si es que hablamos del exterior del cuerpo humano.

Soy la Doctora Angela Chamorro, Especialista en Medicina Estética y miembro activo de la SEME. Uno de mis principales objetivos es que te mantengas al tanto de todos los tratamientos que puedan aportar resultados positivos para el aspecto y salud de tu piel, a continuación detallaré toda la información sobre este maravilloso tratamiento, hilos de dermosustentación o hilos tensores.

La técnica de los hilos tensores, uno de los hallazgos más recientes y que ha tenido mayor impacto en el mundo de la medicina estética, gracias a los resultados rápidos, duraderos y eficaces que produce.

¿Qué es la técnica de los hilos tensores?

La técnica de los hilos tensores, también llamada técnica de los hilos mágicos o de dermosustentación, es una de las más recientes técnicas de la medicina estética avanzada.

El procedimiento nace originalmente en Japón, como un proceso muy poco intrusivo que permite realizar curaciones a heridas internas que pudiera tener cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, a través del tiempo ha sido trabajada por la rama de la medicina estética.

De esta manera, la técnica de los hilos mágicos ha ido adquiriendo funcionalidades que mejoran la apariencia de la piel, y es actualmente uno de los procedimientos más eficaces para la eliminación sin cirugía de arrugas, líneas de expresión y flacidez facial.

El procedimiento a rasgos muy generales, consiste en aplicar en la zona a trabajar, por medio de agujas muy pequeñas y finas diferentes tipos de filamentos que tienen un grosor semejante al de un cabello, por esto se les da el nombre de “hilos”.

Hilos de Dermosustentación: seguros y biocompatibles

Los filamentos o hilos, son biocompatibles y no producen ningún tipo de alergia, lo que se resume en muy pocos o nulos efectos adversos.

Además, actúan dentro de la dermis con un doble efecto: tensar la zona a tratar, pues tras la colocación por medio de las agujas quedan fijados en la zona dándole firmeza; y estimular el rejuvenecimiento de la piel, pues nuestro sistema inmunológico tomará a los hilos como un cuerpo extraño e intentará eliminarlos, lo que provocará una producción “extra” de colágeno.

El material más utilizado para la realización de este procedimiento, suele ser la polidioxanona, un material médico de mucha investigación, y que suele ser utilizado incluso en las cirugías de corazón, con el que no se sufrirá ningún tipo de alergia o inconveniente debido a las capacidades de re absorción que el cuerpo tiene sobre él.

El objetivo principal de este tratamiento, es ayudar tanto a hombres como a mujeres que comienzan a ver cambios en su piel (como las finas arrugas que aparecen en las primeras etapas del envejecimiento) a tratar estas imperfecciones sin necesidad de pasar por un largo proceso como el que deriva de una cirugía plástica.

¿Dónde se pueden colocar los hilos de dermosustentación?

La zona del cuerpo en la que más se suele utilizar este procedimiento es el rostro, donde los hilos trabajarán el levantamiento de cejas y pómulos, la desaparición de flacidez en la piel del cuello, la mejora de la apariencia de las líneas de expresión, entre otras muchas cosas.

Sin embargo, los hilos también pueden llegar a ser utilizados para tratar la flacidez de otras partes del cuerpo ajenas al rostro como brazos, piernas o glúteos, y pueden resultar muy efectivos.

Dependiendo de la zona a tratar y de los objetivos que se busquen, podemos utilizar tres tipos de hilos:

  • Dentados o espiculados: son el tipo de hilos tensores de mayor grosor, y gracias a su forma semejante a una dentadura, proporcionan una mayor tensión y un mayor agarre que le dará a la piel un aspecto más firme.
  • Monofilamento: es el hilo tensor más fino de todos, pues está formado por una sola hebra. Se utiliza sobre todo para tensionar la zona de la mandíbula y de la papada.
  • Multifilamento: están compuestos por varias hebras, con un grosor menor al de los hilos dentados pero mayor al de los hilos de mono filamento.

Podremos ver una parte de los resultados de este tratamiento inmediatamente después de la finalización del procedimiento, pero no será hasta tres meses después, que veremos el resultado final en nuestra piel.

Y en cuanto a la duración, aunque nuestro propio cuerpo absorberá los hilos entre los seis u ocho meses posteriores al tratamiento, los resultados se mantendrán visibles hasta un año y medio después.

¿Cuál es el procedimiento especifico de técnica de los hilos de dermosustentación?

  • Estudio clínico de las necesidades del paciente: antes que nada, un profesional deberá atender en consulta al paciente, para discutir los objetivos y necesidades que este tenga. De esta forma se encontrará la mejor forma de aplicar la técnica, se evaluará la zona y se decidirá el material a utilizar.
  • Limpieza y desinfección: una vez comenzado el tratamiento, la zona a trabajar se tiene que someter a una fase de limpieza y desinfección que permitirá al profesional trabajar en las mejores condiciones, y evitará al paciente molestos inconvenientes relacionados con infecciones o irritaciones de la piel.
  • Crema anestésica: en algunos casos y según lo vea conveniente el profesional, al paciente se le aplicará una crema anestésica. La sensación simulará el frio en la piel, seguido de un adormecimiento de esta hasta que la zona quede completamente insensible.
  • Colocación de los hilos: tomadas ya las medidas necesarias, el profesional podrá proceder a inyectar al paciente los hilos tensores en la zona a tratar. Este procedimiento no tardará más de 30 minutos.

¿Qué cuidados debo tener en cuenta tras el procedimiento?

Hay algunos cuidados que los pacientes deberían tener en cuenta tras la finalización del procedimiento, para evitar cualquier tipo de molestia y para cuidar del tratamiento y obtener mejores resultados que detallaremos a continuación:

  • Evitaremos los alimentos que nos obliguen a hacer movimientos bruscos en la mandíbula sobre todo durante la primera semana posterior al tratamiento.
  • El paciente no deberá aplicar ningún tipo de maquillaje en la zona durante las primeras 24 horas.
  • Intentar dormir boca arriba los primeros días, para evitar golpes o rozaduras que puedan irritar la piel.
  • El paciente deberá evitar las gesticulaciones exageradas al hablar y los movimientos bruscos que se producen al bostezar, estornudar, toser, reír… Durante los primeros días posteriores al tratamiento.
  • De ser necesario, se podrá hacer uso de pomadas antinflamatorias en la zona afectada, sobre todo si se producen pequeños hematomas.
  • De ser posible, realizarse un drenaje linfático.
  • Aplicar frió no directo durante las primeras horas posteriores al procedimiento, para evitar irritaciones o inflamaciones en la piel tratada.